Me siento como Carlitos Monzón después de ganarle acá al negrito Bennie Briscoe: agotado, sorprendido, pero campeón. Había pasado en treinta y siete minutos el martes 25 de abril de 2000 y un
Rodrigo Alejandro Bueno sudado, descalzo y en calzoncillos desparramaba su cuerpo sobre el sillón del camarín, rematando la escena con aquel recuerdo del 11 de diciembre del 72 que descubrió de pibe en un video: cuando el campeón mundial de los medianos sufrió el asedio del estadounidense durante el noveno round y, agotado y sorprendido, miró el reloj del estadio
Luna Park. Claro, al final, el santafesino lo venció y retuvo su título de campeón. Algo que el cordobés -agotado tras entregar todo y sorprendido luego de llenar 13 funciones- acababa de conseguir.
"Porque el cantante argentino que no triunfa en el Luna Park -diría
luego-, jamás llegará a campeón."
Y él llegó. Fueron casi cien mil personas las que agotaron populares, plateas y palcos del 5 a ese 25 de abril. "Respetaba el Luna pero no le temía. El miedo congela, y yo lo que menos quería ahí arriba era transmitir frialdad", completaba el Potro mientras se cambiaba para ir a festejar el glorioso cierre.
"Unos días antes, el 14 de abril, viajamos con mis hermanos José Luis y Gustavo para verlo
-cuenta Raúl Bellido Olave (37), primo de Rodrigo-. El tipo estaba requete feliz… Llamamos juntos a Luis Fabián Artime
(el goleador de Belgrano), y arreglamos comer un asado en mi casa de Córdoba.
Luifa era uno de los grandes ídolos del Potro -el Potro iba a la cancha para gritar los goles de
Luifa- y el Potro era uno de los grandes ídolos de Luifa
-Luifa en su camioneta sólo llevaba (y lleva) discos del Potro-. Lamentablemente,
nunca pudieron conocerse cara a cara. Lamentablemente, Ro murió accidentado el 24 de junio, hace un año", pena el fotógrafo.
por Leonardo Ibáñez
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fotos: Raúl Bellido

Luego de calentarse como un verdadero deportista, Rodrigo trota hacia el escenario.

Riendo con su madre Beatriz y sus hermanos Flavio y Ulises.
, soñaba el Potro. No pudo ser.">
"Pienso volver al Luna bien seguido. Seguro, más de una vez al año" , soñaba el Potro. No pudo ser.