Moria Casán (80) decidió intervenir el sector más personal de su propiedad en Parque Leloir, la misma que GENTE recapituló en detalle semanas atrás y que funciona como uno de los grandes escenarios de Moria, la serie, su flamante biopic de Netflix. Esta vez, la novedad no pasa por el living de animal print y luces de neón que ya se hizo famoso, sino por el primer piso de la casa, donde la actriz contrató a un equipo de arquitectos y decoradores para rediseñar por completo su "megaespacio" privado.
El proyecto contempló la renovación total del dormitorio principal, un amplio baño en suite, un vestidor y, como complemento, un escritorio y un rincón estrella, el tocador de la diva. Se trata, en los hechos, de una reformulación integral de la zona donde Moria descansa, se prepara y trabaja cuando está en su refugio del oeste, ese mismo que definió alguna vez como una casa con "mucha vida vivida" antes que como una mansión.

El regreso del Caribe y la reacción ante el resultado
La conductora estaba de vacaciones en el Caribe cuando se concretaron los trabajos finales de la obra. Por eso es que, a su regreso, fue directamente a recorrer los ambientes terminados y quedó fascinada con el resultado. El recorrido por los espacios remodelados, incluida su sorpresa ante las terminaciones y los espacios de guardado de su amplio vestidor, lo compartió con sus seguidores a través de un reel en sus redes sociales.
El nuevo dormitorio de la One
El dormitorio apuesta a los tonos mostaza y amarillo pastel, en diálogo con un techo a dos aguas de madera blanca que le da altura y un aire casi campestre al ambiente.

El empapelado con motivos florales sutiles en la pared del respaldo, la ropa de cama en la misma gama cálida y una araña de tela blanca con forma de flor que cuelga del cielorraso completan una estética luminosa, alejada del dorado y el mármol del resto de la producción. Un mini frigobar y una mesa de luz flotante suman funcionalidad sin romper la armonía cromática del espacio.

El vestidor funcional de la One
Una de las grandes sorpresas de Moria fue el amplio vestidor que, de ahora en más, guardará sus joyas de vestuario. De techo a piso y a lo largo de todo un pasillo, el espacio de guardado se multiplica en profundos cajones deslizables, cubículos de distintos tamaños y luminosos espacios para el colgado de prendas.

El baño
El nuevo baño de Moria es una declaración de lujo minimalista: mármol veteado en beige y blanco de piso a techo, grifería y accesorios en dorado mate –desde la ducha tipo lluvia empotrada en el techo hasta el toallero y las canillas de la ducha telefónica– y un box completamente vidriado que deja ver cada detalle.

Un nicho tallado en el propio mármol funciona como estante para las toallas, mientras que la iluminación indirecta en el cielorraso le suma calidez a la piedra clara. Todo el ambiente respira la misma lógica: opulencia discreta, sin estridencias, pero sin escatimar en materiales nobles.
El tocador donde Moria también puede seguir siendo Ana María Casanova
El tocador retoma la línea estética del baño –mármol claro, detalles en dorado– y se corona con un gran espejo circular con luz perimetral integrada, ideal para el ritual de maquillaje y peinado antes de cámara, o simplemente para contemplarse con mascarillas o a cara lavada.
Frente al espejo, una silla tapizada con patas doradas invita a sentarse a la propia Moria, que en las imágenes aparece siendo registrada por su equipo mientras simula prepararse, probando la comodidad del flamante espacio.

Sobre la mesada, una caja de vidrio empotrada funciona como vitrina para exhibir perfumes, accesorios y cosmética de marcas como Kryolan, mientras que un banquito dorado con base de metal sostiene una vela también en tono oro.

El sello estético que ya es marca registrada
Aunque se trata de un espacio nuevo, la renovación dialoga con la lógica que domina el resto de la casa: un eclecticismo deliberado donde conviven empapelados animal print, esculturas, memorabilia personal y luces de neón, en una composición que Moria define con una palabra propia. "Yo voy cambiando constantemente mi casa porque no me gusta decorarla, sino escenografiarla. A mí la decoración me parece muy rutinaria y me gusta escenografiarla porque estoy muy acostumbrada a estar en un teatro", contó tiempo atrás la diva, en diálogo con GENTE.

Esa impronta teatral ya quedó plasmada en otros rincones de la propiedad, como el living, donde conviven obras de artistas como Humberto Poidomani –uno de sus examores–, Cardinale, Pont Vergés y Nicolás Rubio junto a una pintura de León Casiano y La Maternidad, de Castagnino, además de la escultura Moria iluminada, realizada especialmente por Alejandro Marmo.

Una casa con historia propia
La propiedad de Parque Leloir no es una adquisición reciente: Moria la compró hace más de cuatro décadas, en plena década del 80, cuando ya era una figura consagrada de los medios. Ese momento fundacional quedó retratado en su serie de Netflix, que recupera la escena de la compra y consolida el vínculo entre la diva y esa casa que hoy combina memoria personal con reformas de último momento.

Aunque también reparte sus días entre la casa de su pareja, Pato Galmarini, en San Isidro, y un departamento en Capital, es en Leloir donde Moria encuentra —según ella misma definió— la pileta, el jardín y "la paz" que no consigue en ningún otro lugar.

Mirá También

Así era la casa de Sofía Gala a sus 14 años: búnker "anti-Moria", bolas de boliche y fotos del Potro Rodrigo
Mirá También

