Las dos y media de la madrugada del domingo 15. Cavallo -en ese momento más padre de la novia que ministro- les dijo a un grupo de íntimos, entre al
egre y amargado:
"La ceremonia fue muy hermosa, y la recepción, magnífica. Daniel es un gran muchacho. Estamos muy contentos con él. Realmente, el
escrache del sábado no es de argentinos ni de gente de bien. Pero igual los novios están muy felices. Además, la boda estaba programada. La fecha coincidió, pero no tiene nada que ver con lo que pasa. Mi hija no tiene la culpa del momento que vive el país…". Mientras, el novio (Daniel Fitzgerald Runde) deslumbraba a
Sonita Cavallo con la canción de su romance: Inolvidable, por Nat King Cole, rubricada por la única ovación de la noche.
En la calle resonaba todavía el eco de los incidentes:
-Terrible! It was a terrible thing to go through! (Fue algo terrible), se horrorizó Doris, pariente de Daniel Runde y una de los setenta familiares del novio que aterrizaron en Buenos Aires para la boda.
Y también flotaban frases en castellano:
-¿Es cierto que Sonita y Domingo tuvieron que escaparse por los fondos del cementerio? (una señora, anónima)
-¡Toda esa gente tirando huevos y agarrándose de nuestros vestidos! (Nancy, otra pariente del novio).
-¿Cómo pueden hacerle eso a una chica que se casa? ¿Qué culpa tiene? (Otra señora, también anónima).
James Runde, el padre del novio, llegó de jacquet ¡y una gorra de beisbolista! Y puso una gran gota de humor:
-It's for the eggs… (Esto es para los huevos: alusión a la lluvia de posturas gallináceas propinadas por los participantes del desubicado
escrache).
Lluvia que generó este sutil comentario:
-Coincidencias del Destino. Hoy es 14 de julio, aniversario de la toma de la Bastilla y de la Revolución Francesa, la fiesta es en el salón
Versailles, y el brindis en el salón Vendome del hotel Alvear.
por Alejandro Sangenis ([email protected])
y Cora Debarbieri
fotos: Alejandro Carra, Diego Soldini, Matias Campaya,
Enrique García Medina y Newmen
, le dijo su hija.">
Sonreían, pero dentro del auto el clima era de tensión. Afuera, 200 manifestantes insultaban al ministro por la crisis de Aerolíneas. Fue el sábado 14 a las ocho y media de la noche, cuando Cavallo llegaba con Sonita a la Iglesia del Pilar. "No te preocupes papá, yo igual estoy muy feliz" , le dijo su hija.

Cuando llegó la mujer del ministro, Sonia Abrazian, los manifestanes de Aerolíneas sacaron las banderas. Hubo insultos, huevazos, agresiones. La policía llevó a uno de ellos detenido. El auto de la custodia fue tapado por calcomanías.