-Si la situación política es grave, los últimos quince días fueron casi letales: una especie de danza y contradanza respecto de un personaje (el
presidente De la Rúa) y de unas pocas preguntas: ¿Qué hace? ¿Por qué no hace? ¿Se va? ¿Se queda?
-Es evidente que De la Rúa es el centro de la discusión. Es cierto que contempla y estudia todas las posibilidades… pero también es cierto que no hace las cosas. Se mueve en un plano teórico y deliberativo.
-En el centro del escenario, junto a De la Rúa está el poder de Cavallo, que dijo en Alemania:
"De la Rúa terminará su mandato, y yo lo acompañaré como ministro. No vamos a abandonar el barco en momentos tan difíciles". En la Argentina, y sobre todo en la de hoy, las desmentidas suelen ser confirmaciones. ¿Qué opina?
-El problema global, general, es mucho más grande que la coyuntura. El gran problema es cómo construir una voluntad política enérgica y suficiente para enfrentar la crisis. Que tiene un claro centro…
-Que haya sólo uno suena a gran lujo. ¿Cuál?
-El desborde total del gasto público. El tumor está ahí.
-Lo diagnosticó López Murphy…
-Exactamente. Esa fue su virtud: el diagnóstico. Pero no lo dejaron operar… Por lo de siempre: el miedo al costo político. Pero…
-¿Pero?
-Pero ojo: porque si la clase política no enfrenta esa verdad, la crisis se la lleva puesta…
-Por supuesto, hay que enfrentarla con medidas severísimas.
-Desde luego. Y es antipático. Porque, ¿quién le pone el cascabel al gato? Sobre todo, porque la opinión pública no está preparada para aceptar medidas drásticas.
-Sin embargo, vivió muchas.
-Pero perdió la memoria. Recordemos los días de la hiperinflación. Después de tocar fondo, se vieron cosas jamás imaginadas en la Argentina: las privatizaciones. Hubo apuros, errores, todo lo que se quiera. Pero si no se hacían en ese momento, la ola nos arrastraba a todos. La gran cuestión (y la gran pregunta) es por dónde se empieza a construir esa voluntad política de cambio.
-¿En palabras más directas?
-Si De la Rúa asume o no el costo político de bailar con la más fea. Porque uno de los grandes vicios argentinos es querer que el costo siempre lo pague otro.
-¿De la Rúa puede?
-Si no puede, para eso lo tiene a Cavallo. Pero Cavallo también necesita al Presidente. ¿Por qué? Porque está lidiando con Alfonsín, que defiende a los punteros, al PAMI, al ANSES, a los privilegios de la clase política.
-¿Tan fuerte es Alfonsín hoy?
-Tanto, que Cavallo, sin el completo aval de De la Rúa, no puede con Alfonsín. Y mientras, el gasto público sigue subiendo…
De la Rua eligio a Cavallo y debe correr el riesgo: a Cavallo lo nombras empleado de una agencia de Correos, y desde alli te maneja el país".
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"De la Rua eligio a Cavallo y debe correr el riesgo: a Cavallo lo nombras empleado de una agencia de Correos, y desde alli te maneja el país".